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viernes, 1 de marzo de 2013


ENFOQUE DIALÉCTICO
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Seguridad y defensa: prioridad del Estado socialista.

Por: Willmer Chang (*)
                                                    viperchang@hotmail.com
                                       http://vanguardiasocialista92.blogspot.com/


Una de las nociones y principios más relevantes de un Estado es la defensa y seguridad integral. No solo es mera cuestión territorial, corresponde a un conjunto de planteamientos en el contexto real, geoestratégico, geopolítico, ideológico, comercial, cultural, mediático y militar. En los últimos años, las concepciones clásicas de la defensa del Estado han puesto de manifiesto la necesidad de reorientar y profundizar dichas concepciones. La defensa del Estado Socialista y revolucionario no solo debe estar bajo la responsabilidad del ámbito militar. Sería  una reducida visión de este asunto de vital importancia para la concreción de los planes de desarrollo del socialismo. La concepción de lo que puede alterar la seguridad del Estado, debe pasar necesariamente por el concepto de “Desmilitarización”, entendido no como la supresión de las competencias de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en tal sentido, sino que amplia los planes, proyectos y formación en la materia de dentro de los sectores populares, base fundamental del proceso revolucionario. La seguridad del Estado socialista, en consecuencia, no es solo territorial o militar. La nueva relación Pueblo-FANB precisamente procura la sólida unión del mejor estamento militar de nuestra historia con la ferviente participación política del pueblo venezolano. Comprende una serie de complejos procesos en un mundo amenazado por la Globalización y la Guerra Mediática, que generan verdaderos problemas de Alienación y Enajenación en nuestra población. Adicionalmente debe entenderse como la capacidad del Estado de monitorear, inferir, percibir y contrarrestar todo evento sobrevenido que ponga en peligro la estabilidad de si mismo. Si de esa premisa entendemos al Estado como la interrelación entre el territorio-población-gobierno, tenemos la innegable obligación de acercar los mecanismos de control y decisión al poder popular. La premisa “el Estado somos todos”, parece ser una excelente excusa para motivar y ayudar a ese colectivo nacional, que ya está motorizado por el carisma del presidente Chávez en defensa de la revolución.  Ya desde la perspectiva constitucional (Título VII de la C.R.B.V), se exige que la seguridad y defensa sea corresponsabilidad de todas y todos. Y de igual manera se hace hincapié en el PLAN NACIONAL SIMÓN BOLÍVAR 2007-2013, y en LA PROPUESTA DE LA PATRIA para la gestión de gobierno; en sus líneas estratégicas y objetivos históricos, en ampliar las consideraciones de lo que es seguridad para toda la población, y que efectivamente colabore con la estabilidad de la nación. En tal sentido la concepción de Seguridad y defensa debe implementarse en el contexto educativo nacional. Enseñar las consideraciones generales de lo que nos pertenece, profundizar la conciencia de la naturaleza social de nuestro proceso, de las bondades del socialismo, de los logros y avances de la revolución, de la inversión social, de la independencia tecnológica necesaria, de la capacidad de producir los alimentos y concretar la seguridad agroalimentaria, de fomentar la comprensión del sistema económico dominante (Capitalismo) y su influencia en la vida cotidiana, la capacidad de respuesta ante una necesidad colectiva o desorden interno, la posibilidad de continuar el funcionamiento del Estado con ayuda del Poder Popular, los contenidos que reciben nuestros jóvenes en los programas de televisión, los códigos del consumismo capitalista, la violencia social implantada, los patrones culturales, la necesidad de conocer y adoptar nuestra esencia histórica y cultural, solo por nombrar algunos tópicos, representan esa ampliación necesaria del concepto de seguridad y defensa integral de la nación. Por tanto, el mejor mecanismo para su adopción es la educación, tal y como lo señala el Mayor General Pérez Arcay en sus múltiples trabajos y artículos. Desde los más pequeños estudiantes iniciales hasta los universitarios, las campesinas y campesinos, las trabajadoras y trabajadores, todos deben participar activamente en lo que significa mantener nuestra condición de Soberanía. La educación entendida no solo en los escenarios formales. Debe municipalizarse esa concepción de seguridad y defensa integral, tal cual se planteó la necesidad histórica de acercar las instituciones educativas a los sectores populares. Pues no se puede concebir que el Socialismo Bolivariano del Siglo XXI pueda fraguar entre nuestras filas, si no realizamos el cuidado pertinente a cuestiones que hasta ahora solo parecen cosas banales o sin importancia. Con el poder mediático han logrado penetrar las mentes de manera abrumadora. Nos han sembrado un conjunto de antivalores, que de manera tácita conspiran con el modelo socialista que se esta luchando por concretar. Si la revolución no es capaz de entender que hasta el más mínimo detalle que conspire contra la naturaleza del Estado es, efectivamente, una amenaza, las probabilidades de que estos se acumulen son tan reales que el impacto es potenciado. Necesitamos una población conciente de los riesgos y amenazas de este mundo globalizado. Necesitamos un Poder Popular formado y capacitado en defender las más sagradas conquistas sociales de estos últimos 14 años alcanzadas solo en revolución. Necesitamos comprender que los escenarios ya no son solo militares-territoriales. Necesitamos entender que “el cerebro” es un escenario de guerra. Necesitamos entender que la contracultura atenta contra la seguridad.  Necesitamos enseñar a nuestro pueblo a producir más y mejor en comunidad. Necesitamos mejorar los contenidos transmitidos en los medios de comunicación. Necesitamos en fin desintoxicar del perverso mecanismo de dominación implantado por el capitalismo, y empoderar a las masas de las nociones de seguridad y defensa. Tarea de parte de todos los organismos, instituciones, y entes encargados en la materia, pero también del deber patriótico de defender “todos” lo que nos pertenece. Y esta condición se hace extensiva a camaradas y compatriotas del sabio pueblo venezolano.


¡Independencia y patria socialista!

¡Viviremos y venceremos!


(*) Docente revolucionario investigador social y Bolivariano.

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