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jueves, 28 de marzo de 2013



ENFOQUE DIALÉCTICO
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Revolución Educativa y Revolución Cultural (I).

Por: Willmer Chang (*)
                                                                      
“¡Educación!, ¡educación!, ¡educación!: he allí la base fundamental de la conciencia, del despertar y de la Revolución.”

HUGO CHÁVEZ

Aló Presidente N° 256.
Ciudad Sagrada de Tiwanaku, Bolivia; 28 de mayo de 2006.

La educación como resultado en el proceso histórico nunca ha sido neutral. Siempre ha estado acompañada de intereses o necesidades que condicionan su aplicabilidad. Es precisamente el punto de partida para la comprensión y comparación de dos momentos históricos en el sistema educativo venezolano. Como es de esperar, no escapó Venezuela a la imposición de patrones educativos que nada tenían que ver con su realidad, o con sus necesidades. Una educación impuesta desde el nexo colonial, y que permaneció intacta hasta el siglo XX.

Otrora, la intención del sistema de educación formal venezolano consistía en generar dinámicas instruccionales para mano de obra en la población que podía acceder a este sistema (pues la exclusión era consecuencia del clasismo y las condicionantes socio económicas), desarrollando un desarraigo con respecto a la esencia de los pobladores y su identidad. Se preparaba técnicamente a la mano de obra para vender su fuerza de trabajo. Solo debía saber aquel sujeto del hecho educativo algunos “datos” generales de la concepción occidental educativa, donde el “alumno” solo es una alcancía para recibir conocimientos fragmentados, sin cuestionar, sin reflexionar, sin hacer aportes, o en algún caso intuir una percepción real de lo que significa su existencia en sociedad. El sistema capitalista, desarrolló procesos de alienación y enajenación en el antiguo proceso educativo. En efecto el ser humano también se convierte en mercancía, solo comprable si es hábil o formado en determinadas artes laborales, o capacitado en determinadas áreas primordiales. Un divorcio total entre el individuo y su contexto social, cultural e histórico.

Hecho que progresivamente hizo de la educación en Venezuela un simple formalismo para captar esas grandes masas trabajadoras sin conciencia de la categoría lucha de clases. Y mucho menos la coherencia o correspondencia de ese sistema educativo con un plan de desarrollo nacional verdadero. Nuestra educación, así como la tesis impositiva de los centros hegemónicos de poder sobre los estados nación, era evidentemente limitada por intereses  de carácter económico. En algún caso podemos afirmar que fue inducida la aplicación de dicho sistema. Se logró luego influenciar mediáticamente por décadas un comportamiento foráneo, un tecnicismo desaforado, un burocratismo acentuado, la imposición de antivalores, la cultura del consumismo, el fomento de la violencia y la ficticia premisa de la formación en función de las necesidades personales. Característica heredada del capitalismo, en donde la competencia y el individualismo son la nota predominante. Adicionalmente, la infraestructura de los centros educativos, el desarrollo programático, la orientación curricular, la investigación, las condiciones socio laborales del profesorado y de los participantes del hecho educativo, eran por decir lo menos, precarias. A medida que galopaban las fauces del Neoliberalismo en Latinoamérica, nuestro país fue objeto de las más espantosas tesis en donde la educación debía privatizarse.

Era la renuncia del Estado sobre uno de sus más sagrados deberes: la educación pública y gratuita. En este contexto, se convierte un verdadero lujo estudiar. Si se logra el ingreso al sistema desde primaria, se debía contar con el aval económico para llegar al siguiente nivel. La educación media se “diversificó”, se “fragmentó”, orientándola solo a conocimientos muy específicos para darle respuesta  a las grandes corporaciones económicas. Era frecuente observar una obcecado interés en renunciar a las ciencias sociales, las ciencias económicas, y con mayor interés las ciencias políticas como parte de la formación de las juventudes. En parte por no generar esa necesaria conciencia reflexiva y crítica en dicha población estudiantil. La historia estaba destinada a moldear solo un culto efímero sobre ciertos personajes, sin contenido real, o sobredimensionado.

Una historia fría y distante. Una educación que no contemplaba la explicación sobre el principal recurso económico (el petróleo), conocimiento solo reservado para élites burguesas tecnócratas que eran formadas en el exterior. Una educación que no daba respuesta clara sobre lo que significaba el Estado como interrelación de la población y su gobierno, en el sistema democrático y plural, ni mucho menos interesada en la divulgación del papel de las mayorías en el ejercicio real del poder.  Las universidades se convirtieron en tribunas de clases muy afortunadas, donde el ingreso lo determinaba el origen social o la posesión de recursos económicos altos. Las casas de educación superior aludían el principio de la autonomía. En efecto la autonomía universitaria es el más elemental ejercicio de pensamiento y acción libre. Fue varias veces violentado, y sus efectos sobre las generaciones estudiantiles fueron evidentes.  

En fin, una educación entonces condicionada por el interés de la clase dominante y sus amos foráneos. Con semejante cuadro clínico a cuestas, la tarea de la transformación educativa no es fácil.

En revolución, la educación es la principal arma para profundizar  esa transformación.  El cambio de antivalores, la supresión de las prácticas conceptuales erróneas, el mejoramiento progresivo de las condiciones del hecho educativo, y la preparación de las oleadas revolucionarias, son parte de esa titánica y tan anhelada tarea. Pues de la revolución educativa y cultural, se tendrá el sustento para continuar la sociedad de justicia e igualdad social que rescata la constitución nacional. La diferencia es abismal, sin duda. Desde el inicio del gobierno del comandante supremo Hugo Chávez, la cuestión de mejoramiento del sistema educativo estuvo presente. Con limitados recursos en una primera fase, el frente de batalla inicial lo constituyó rescatar el carácter gratuito y público, y de la capacidad del Estado para cumplir tal fin. Y efectivamente se logró. Dimos un golpe de timón con respecto a la mencionada política privatizadora que defendía el sistema político bipartidista puntofijista  en sus últimos años. 

Sin duda, uno de los más extraordinarios logros de la revolución bolivariana, ha sido el avance en la materia de educación nacional en todos sus niveles. Se exhiben logros que cualquier país europeo en este momento envidiaría poseer. La recuperación de la calidad de la educación, las condiciones sociales del estudiantado, la gratuidad y el carácter verdaderamente público, la erradicación del analfabetismo, la inclusión a través de las misiones educativas Robinson, Ribas y Sucre, el otorgamiento de herramientas como los portátiles Canaima, la entrega de libros gratuitos, el incremento del número de universidades, la matrícula estudiantil más alta de Suramérica, solo por mencionar algunos hechos concretos.  El Estado ha desarrollado una consecuente inversión y atención a todos los componentes del sistema educativo, que tras años de abandono y desidia, se había convertido solo en un medio ejecutor de las premisas del capital y del sistema económico dominante desde hace 500 años.

El sistema educativo es transversalizado por una política social, que incluye la alimentación, la dotación, el deporte, la lectura y la salud como parte del que hacer diario en las diversas casas de estudio.

La articulación del PLAN NACIONAL SIMÓN BOLÍVAR y la propuesta del programa de la patria con el sistema educativo, donde por primera vez se contempla una prioridad de Estado con respecto a las carreras ofertadas a nivel universitario, para que estén en concordancia con dichos proyectos, y garantizar la formación en áreas estratégicas.

El sistema educativo Bolivariano, ha generado condiciones de igualdad y de justicia, que nos replanteó el hecho de la revolución como hecho cultural. El rescate de nuestros valores, el papel del colectivo en el proceso educativo, la conciencia y la participación colectiva son avances sin suda.

Pero no obstante, hay que preguntarse si en efecto, hemos sido lo suficientemente eficientes en la aplicación del sistema educativo revolucionario. Apelando a la autocrítica, y como docente forjado desde los diversos niveles, me permito dejar sobre la mesa algunas interrogantes, que nos permitan en una entrega posterior ponderar dicha efectividad:

¿Ha generado el sistema educativo bolivariano un impacto real sobre el cambio cultural de la violencia  en los jóvenes de la educación media?

¿Existe total claridad y disposición de los docentes encargados de la aplicación del sistema, así como  la  necesidad de optimizar los recursos que con tanto esfuerzo ha alcanzado la Revolución?

¿Hay compromiso real de todo el sector docente de lo que significa la Revolución y su nueva ética?

¿Hemos valorado en su justa dimensión, el papel distorsionador y alienante de los medios de comunicación masivos en el proceso educativo?

¿Son hoy día nuestras universidades, verdaderos recintos de discusión del proceso revolucionario, y más allá de la aplicación de ese proceso?

¿Es la autonomía universitaria excusa para no ponerse al frente de los cambios que reclama el país?

¿Es posible incorporar el tema de la seguridad y defensa integral en todos los niveles del sistema educativo?

¿Hasta donde hemos avanzado para alejarnos de la descripción del sistema educativo anterior con respecto a la formación solo de mano de obra para el sistema económico capitalista?

¿Hemos generado la Revolución cultural?


¡Independencia y patria socialista!

¡Viviremos y venceremos!


(*) Docente revolucionario, investigador social y militante Bolivariano.

sábado, 23 de marzo de 2013




ENFOQUE DIALÉCTICO
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Misión Revolución.

Por: Willmer Chang (*)
                                                    viperchang@hotmail.com
                                       http://vanguardiasocialista92.blogspot.com/

Luego de la partida del gigante, del comandante supremo y eterno, del líder del proceso revolucionario, la dirigencia política debe asumir las riendas del Estado. Esta es una tarea que obliga a mirar el ejercicio de gobierno desde la perspectiva de profundización y radicalización. Es evidente la claridad ideológica, política y discursiva que ha obtenido el  pueblo en 14 años de revolución. Pero existe el clamor de no abandonar las banderas del Socialismo y la profundización de los beneficios de igualdad y justicia logrados por el comandante Chávez. Uno de los factores de mayor peso para la supervivencia del Estado socialista,  radica en la capacidad de ejercer el programa de la patria en toda su dimensión. La sapiencia del comandante Chávez logró desarrollar un plan de gobierno amplio y muy preciso, que incluso fue convalidado con las observaciones del colectivo. Es necesario transitar por ese plan de gobierno en concordancia con el Socialismo. No podemos ni un segundo evadir esta ruta, pues es la garantía del éxito de la revolución. En este programa de la patria se encuentran los objetivos históricos necesarios para esta transición necesaria del Capitalismo explotador, a un sistema social productivo diferente, que hemos denominado Socialismo Bolivariano. Ese fue uno de los méritos del comandante supremo de la revolución. Allanar el camino hacia la construcción de una nueva sociedad de iguales, y donde el ser humano sea lo preponderante. Es necesaria la dirección política en función de divulgar el programa de la patria. Cada escuela, cada fábrica, cada espacio campesino, cada universidad, cada ente del Estado, cada misión social, cada funcionario público, cada consejo comunal, cada partido político revolucionario, cada patriota, debe conocer de manera profunda este programa de gobierno. Debemos internalizar cuales son los aspectos que deben ser ejecutados desde nuestras tribunas. Debemos pregonar el conocimiento y entendimiento de todos sus objetivos, así como sus alcances. Más allá de las iniciativas de carácter vinculante con esta coyuntura, la orden es radicalizar la transición al Socialismo. Existe una dirección político militar de la revolución, que es responsable de las estructuras que la sustentan. La unión cívico militar es un neurálgico punto, que en la extensa mayoría de los sectores revolucionarios apoyamos y entendemos necesario. La FANB es garantía de continuidad, de lealtad, de conciencia y apego al proyecto socialista. El alto mando militar ya es parte del enfoque de Estado revolucionario. Que nadie se equivoque o confunda. Pues el Socialismo Bolivariano requiere de una defensa en todos sus ámbitos. Y por el carácter patriota de nuestros soldados forjados en la revolución, y su papel clave en el mantenimiento de la misma, sugiere una fusión con la dirigencia política y en función de gobierno. Es indivisible este binomio, pues de el depende la consecución del camino ya transitado en paz y en democracia. La participación popular es otro aspecto que requiere ser abordado. La construcción de un Estado comunal es una de las tareas pendientes heredadas del comandante. La demolición absoluta del Estado liberal burgués, de sus vicios y prácticas burocráticas es uno de los mayores retos que hay que atacar. Ya nuestra población conoce mecanismos de organización y movilización. Ahora nos toca contribuir con el empoderar al colectivo. Darle poder al pueblo en palabras del presidente eterno y comandante supremo. El Estado comunal, las comunas y los consejos comunales, serán la mayor muestra de que transitamos en el Socialismo. Es la forma de evidenciar el transito del sistema económico dominante a un acuerdo social de inclusión e igualdad. La transferencia progresiva del poder real de ejecución a las comunidades debe ser el referente de la descentralización del Estado. No se concibe al Socialismo sin la participación de las mayorías. Se debe aupar la participación popular, y la responsabilidad que tenemos frente a las acciones de ejercicio del poder.  La lucha contra la especulación y el acaparamiento, la guerra económica, la productividad efectiva, la estimulación del aparato productivo nacional, la creación de nuevas formas de participación económica, la promoción de las nuevas formas de propiedad, también representan un reto a abordar por el gobierno revolucionario, pues no hay revolución política verdadera si no hay revolución económica. Las pretensiones de la burguesía y la derecha han enardecido una guerra en contra de la mayoría de la población. Quieren asfixiar al pueblo con el desabastecimiento y el acaparamiento. Con la especulación y el desangrado a las divisas de la patria. Eso es tema primordial, pues es un importante factor de desestabilización y de impacto directo. El proceso de integración de la patria grande, así como el fortalecimiento de las alianzas con nuestros países hermanos, debe seguir siendo una de las características del Estado socialista bolivariano. Incluir nuestras potencialidades para seguir sumando fuerzas. Incentivar la participación en los mercados comunes suramericanos y caribeños. Impulsar los acuerdos en materia social y de cooperación. Garantizar el proyecto energético de desarrollo regional, y el intercambio de saberes y experiencias para nuestro proyecto continental. Todas tareas pendientes que deben ser logradas en el transcurso de este nuevo período. De la supervivencia de la Revolución bolivariana dependen muchos movimientos en nuestra América, y quizás del mundo. Una demostración real de los avances en materia de inversión  y reivindicación social, y su proyección a nivel interno y latinoamericano deben ser el futuro inmediato de las luchas en nuestro país.






¡Independencia y patria socialista!

¡Viviremos y venceremos!


(*) Docente revolucionario, investigador social y militante Bolivariano.


jueves, 7 de marzo de 2013


ENFOQUE DIALÉCTICO
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¡Por ahora, y para siempre!

Por: Willmer Chang (*)
                                                    viperchang@hotmail.com
                                       http://vanguardiasocialista92.blogspot.com/

La historia es un proceso inagotable, siempre en continuo movimiento, siempre dinámico. Las vicisitudes y tragedias son parte de ella. Llegan tan rápido como un rayo, e impregnan para la posteridad los acontecimientos. Era una tarde gris. Me encontraba en la natal Caracas de Bolívar, a cumplir con mi sagrada devoción por la patria, el estudio y el trabajo. Una lluvia rápida e intensa, que se desplegó a las 4:30 pm. En ese paseo inmenso, patriótico, magistral que son los Próceres. Entré a esa dependencia justo en la entrada, a compartir como de costumbre con mis compañeros civiles y militares. De pronto, la noticia: “se ha ido”.  De inmediato el pánico y la angustia se apodero de todos nosotros. “No puede ser”, necesitamos corroborar. Al salir de ese salón,  note que mis compañeros lloraban y se abrazaban. Hombres y mujeres de armas, letrados e intelectuales. Todos en llanto por semejante calamidad. Un gemido de dolor se desplazaba por el pasillo, bajaba las escaleras hasta el cafetín. Es cierto. Ha muerto el comandante presidente. Es uno de esos momentos donde el colectivo se desborda en un solo sentimiento. Dolor, incredulidad, impotencia. Brotaba  de todos ellos ese sentimiento por la figura del titán de la América, del valiente comandante, del líder, del hombre de mil batallas, prendados por  su recuerdo inmortal. Mis lágrimas se unían con las de ellos. Mis pesares afloraban. Era la hora de despedir a ese hombre poco común. El presidente Hugo Chávez, es una figura que muchos no entenderán.  En su innumerable historia por estas tierras del Libertador, desató un proceso revolucionario inédito, que sembró las bases para la realidad política venezolana, y más allá, el panorama geopolítico suramericano y caribeño. Generó una de las más impresionantes muestras de estadista acertado, de revolucionario consumado y de fiel compatriota para con los más desposeídos. Es el epicentro de la nueva política, del rescate de la identidad, de la independencia, de la posibilidad de alzar la voz contra los poderes hegemónicos, contra los imperios, contra el Capitalismo y el Neoliberalismo. Un hombre que supo recoger el sentimiento de un pueblo mancillado, engañado, oprimido, humillado. Un hombre que desafió el poder corrupto e indolente. Un rebelde. Un insurgente. Un hombre de principios  y valores. Leal, corajudo, valiente, altivo. Ese es Hugo Chávez. El hombre que le devolvió la esperanza a millones. El hombre que es sencillo y mestizo como el pueblo, que decodifica el momento histórico, y que sabe entender las inmensas necesidades heredadas en años de desidia. El hombre que enarboló la recuperación de la doctrina bolivariana de la integración suramericana, y que logró rescatar el control de los inmensos recursos naturales de Venezuela. El hombre que desató la mayor participación política en la historia. El hombre que afrontó las más terribles adversidades. El hombre dedicado y entregado a la lucha verdadera. Una excepción de los militares latinoamericanos en los últimos 30 años. Talento natural para la expresión y la comunicación, para el liderazgo, para la resolución en los momentos más aciagos. Uno de esos hombres que la historia recordará por siempre. Seguramente sus acérrimos enemigos no descansarán hasta tratar de mellar su integridad, pues en vida hicieron lo mismo. Pero es impresionante como se transformo la figura de este hombre, y pasó de ser solo un ser humano a una ideología y postura política que trasciende lo nacional. Es una voz que recorre la América, preñada de las luchas por la justicia y la igualdad social. Su pensamiento es un amplio espectro de tendencias libertarias, posturas diversas, percepciones revolucionarias y mucha determinación. Logró acrisolar la lucha desde las masas populares. Desarrolló un proyecto alternativo de país, divorciado de la hegemonía de los poderes mundiales, y buscó la complementariedad de los hermanos pueblos, que ven en su legado la única vía para desarrollar revoluciones de otros pueblos. Su pensamiento agudo, su visión integracionista lo convierten en principal promotor de la denominada Patria Grande.  Hoy la República Bolivariana de Venezuela llora la partida de su líder. Comparte entre el dolor y la lealtad la promesa incólume de no desmayar en profundizar la Revolución Bolivariana. De seguir en la lucha, y hacer cumplir la constitución,  el Proyecto Nacional Simón Bolívar y el Programa de la Patria 2013-2019. Lejos de pensar en la muerte de su pensamiento, se abren las puertas a la verdadera participación de la ideología del comandante presidente. El pueblo venezolano, en honor a su legado, empieza a dar muestras de la conciencia política adquirida bajo su gestión de 14 años. Y es una demostración enorme de claridad ideológica. Sus inmensas manifestaciones de afecto con su presidente no solo se quedaron en lo sentimental. Hay demostraciones claras y contundentes de la enérgica posición de organización popular. Hoy tenemos patria, había dicho el comandante. Y el pueblo entendió su papel, y sobre todo el momento histórico. Esa es la herencia inmortal de Chávez. Un pueblo con ganas de luchar, y con las más intensas aspiraciones de seguir su proceso revolucionario. Elemento que denota la continuidad de su pensamiento y obra, que debe ser entendido desde la perspectiva  política ideológica. Adicionalmente, el verdadero logro es despertar a ese aletargado colectivo, colocarlo en el frente de batalla por su engrandecimiento. Por eso la inmensidad es el camino que de ahora en adelante transitará la figura rebelde del comandante Chávez. Desbordado de grandeza, y arropado por el amor de un pueblo que jamás lo olvidará. ¡Por ahora y para siempre!



¡Independencia y patria socialista!

¡Viviremos y venceremos!


(*) Docente revolucionario, investigador social y militante Bolivariano.


domingo, 3 de marzo de 2013




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ENFOQUE DIALÉCTICO

Poder Popular y Socialismo. “Sociedad Civil” y Capitalismo.

Por: Willmer Chang (*)
                                                    viperchang@hotmail.com
                                       http://vanguardiasocialista92.blogspot.com/

En  el curso del entendimiento dialéctico de las sociedades, Karl Marx planteó a la historia como Lucha de Clases. Supone esta lucha, una constante contradicción y relación de dos sectores que aparentemente son antagónicos, en un determinado esquema social o en un Estado nacional. Las relaciones están determinadas según el papel que desempeña cada clase en algo que se ha denominado proceso productivo. Las relaciones entre la clase dominante (Burguesía) y las clases dominadas (Proletariado) representan esos dos sectores, estamentos o “clases” que la perspectiva marxista señala en su Materialismo Histórico. De tal manera que las clases están en eterno conflicto por el poder. Los burgueses por mantener su control histórico heredado (en el caso de Venezuela desde la sociedad colonial) sobre los medios de producción, mantener al proletariado en condiciones de explotación y sumisión, controlar las ganancias, apropiarse  de la plusvalía derivada del proceso productivo, gestionar las prebendas necesarias en un Estado que les sea cómplice y favorable,  y de imponer su visión sobre lo que debe ser el pacto social. Los proletarios por otro lado, participan del conflicto por obtener las condiciones sociales necesarias para la dignificación de su papel productivo, la reivindicación de la propiedad equitativa de los medios de producción, la supresión de la explotación del hombre por el hombre, y la conquista de un modelo que les permita profundizar la condición humana. Dicho de otra manera, la lucha de clases planteada por Marx no es más que la lucha de dos sistemas, que a nuestro juicio en la República Bolivariana de Venezuela son el Socialismo, bandera izada por los sectores revolucionarios, que hemos definido como proletarios, campesinos, obreros, que para efectos prácticos reconocemos como el  Poder Popular; y el Capitalismo defendido desde una posición abyecta por las élites económicas y burguesas del otrora pacto bipartidista y sus aliados. La burguesía se ha organizado en un eufemismo denominado “Sociedad Civil”, que es la forma de distanciarse de los procesos de cambios radicales que se desarrollan en nuestro país, y que incluye a los antiguos actores del Estado liberal burgués que dominaban en un pasado no muy lejano, y que lo representaban Fedecamaras, la C.T.V, la iglesia, la Banca privada, los medios de comunicación, los partidos tradicionales y sus derivados nacidos en la coyuntura política actual, los empresarios y las corporaciones.  Ambas clases manejan códigos distintos del hecho productivo, y sobre todo del modelo estructural de la sociedad. La burguesía capitalista desprecia profundamente al común de la población esencialmente mestiza de origen. Evita con cualquier medio las aspiraciones de lucha y conquista por la justicia e igualdad de los desposeídos. Desprecia esta “Sociedad Civil” los logros que ha obtenido el Poder Popular  por la aplicación de una democracia participativa y protagónica. Su condición de organización sistemática y progresiva ha desarrollado una conciencia política de lo que significa su papel en la sociedad, el proceso revolucionario y su continuidad. Es fácil suponer que la burguesía dominante esté desesperada por recuperar su condición hegemónica. La Revolución Bolivariana ha trastocado los intereses de esta clase parasitaria y arribista, acostumbrada a explotar de la manera más canalla a las grandes mayorías para su propio beneficio, y que es la responsable del drama humano de la pobreza, la desigualdad y la dependencia expresada en años de dominio político y económico. Cabe suponer que este odio arraigado de la burguesía sea expresado en rechazo a cualquier iniciativa que involucre al Poder Popular organizado. Es un fenómeno recurrente (y a veces alarmante), ver como se expresan de los planes y programas del gobierno bolivariano, como de manera automática juzgan cada paso, cada resolución, cada determinada acción contendiente a favorecer a las mayorías. En el Socialismo Bolivariano del siglo XXI nos planteamos códigos como: revolución, lo dinámico, justicia social, colectividad, complementariedad, ser social, la realidad, la soberanía e independencia, la construcción colectiva, la propiedad social, el fortalecimiento del Estado, la productividad, los valores nacionales, la inclusión,  la identidad propia, la humanidad, la solidaridad, la integración entre los pueblos hermanos. Esos códigos han sido aprehendidos por el colectivo, por el Poder Popular, y es la clave del éxito de la gestión del presidente Chávez que ha logrado masificar el entendimiento de estos valores.  Mientras el modelo de la Sociedad Civil plantea: el individualismo, los antivalores, el mercado, la propiedad privada, lo estético, la especulación, la sociedad industrial, el consumismo, lo estático, lo banal, la dependencia, la obediencia, el libertinaje, la dominación, la exclusión,  la Globalización, y de allí derivan sus continuas derrotas en el campo político que los alejan de la realidad de una Venezuela cambiante y dinámica que no se conforma solo con obedecer pasivamente. La incapacidad de esta llamada “Sociedad Civil” en decodificar esta realidad es por decir lo menos, su espada de Damocles. No comprenden las dimensiones del cambio, y mucho menos de la capacidad del pueblo (Proletariado o Poder Popular) en su estallido creador y revolucionario, inspirados por una sociedad de mayor rasgo humano. El avance y logro de este nuevo esquema de sociedad en Venezuela, es la esperanza de conformar un mundo más justo. Las sociedades suramericanas están esperando los logros de este novedoso modelo político para ser adoptado y seguido. He allí las relaciones y contradicciones de este momento histórico, y de sus ampliadas consecuencias para los llamados a ser los protagonistas de esta nueva historia. Sin ánimo de parecer chovinista, es el momento de concretar la segunda independencia. Batalla, lucha y victoria. Rodilla en tierra. Vista al horizonte del nuevo Estado.




¡Independencia y patria socialista!

¡Viviremos y venceremos!


(*) Docente revolucionario, investigador social y militante Bolivariano.


viernes, 1 de marzo de 2013


ENFOQUE DIALÉCTICO
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Capitalismo Vs. Humanidad

Por: Willmer Chang (*)
                                                    viperchang@hotmail.com
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“Un fantasma recorre a Europa” (Karl Marx dixit). Esta frase del archiconocido alemán utilizada en su manifiesto comunista, puede ser contextualizada en territorio europeo en los actuales momentos. No para citar al comunismo como en el momento que se desarrolló la mencionada obra. En este caso diremos que el fantasma que recorre a Europa es la vorágine capitalista sin límites en sus ansias de maximización de las ganancias. Resulta casi contradictorio, que el llamado viejo continente deba pasar por el drama de la destrucción sistemática de la dignidad sus habitantes en pleno siglo XXI. La aplicación de medidas neoliberales por parte de los gobiernos europeos, han desencadenado un verdadero drama humano. La llamada crisis estructural del Capitalismo, es un eufemismo para denotar el daño que causa en las personas las nociones de Macroeconomía, los despidos masivos y el aumento consecuente del desempleo, la reducción de las pensiones y beneficios sociales, las privatizaciones agresivas de los servicios médicos y educativos, y la imposibilidad de los ciudadanos en cubrir sus más elementales necesidades básicas. Esas mismas medidas de corte neoliberal fueron aplicadas en América latina en la década de los años ochenta y noventa. En Venezuela recordamos hace unos días la explosión social y rebelión popular  de Febrero de 1989 derivada de la aplicación de ese tipo de medidas por el gobierno burgués de turno. Y en una alarmante demostración histórica, esas medidas inhumanas neoliberales están siendo aplicadas a la población de países como Grecia, España, Italia y Portugal. Los auxilios financieros que se contemplan para “salvar” las economías de dichos Estados, son un conjunto de recursos que serán destinados a la banca privada, y a los sectores financieros asociados a las grandes corporaciones que desarrollan las dinámicas económicas en los términos del sistema europeo. El Fondo Monetario Internacional (F.M.I) como artífice maestro de la aplicación de la doctrina neoliberal, es sin duda el responsable de dicha orientación expoliadora. Asumir primero el auxilio del capital sobre los seres humanos, es el rasgo más desastroso de esta clase de políticas. Se prioriza auxiliar a los banqueros e industriales, antes que pensar siquiera un minuto en los millones de personas que sufren por no poder obtener un empleo que satisfaga sus requerimientos, por no poder pagar las hipotecas de sus viviendas, por no poder comprar las medicinas, por no poder alimentarse de una manera decente. La lógica del capital se impone sobre la condición de vida de los ciudadanos. En cierto modo los argumentos anteriores pudieran servir de referente para llegar a la conclusión de que lejos de estar en crisis, el Sistema Capitalista esta desarrollando mecanismos para perpetuar su dominio en la civilización humana. Este modo de producción, recordemos tiene ya 500 años en gestación, y paulatinamente ha desarrollado mecanismos de expansión y mutabilidad. Su único interés es reproducir de manera exponencial el capital, las ganancias y la plusvalía. De modo que la condición de humanidad no está presente en dicho sistema, mucho menos puede considerar los dramas y necesidades desde una perspectiva solidaria. La acumulación del capital es la lógica que lo domina. No importa cuales sean sus medios, ni sus consecuencias. La apropiación de la fuerza de trabajo, la explotación, el sub-pago, la alienación y la enajenación son parte de su arsenal. Y en los términos actuales se ha potenciado esa premisa. En el contexto de la Globalización, la economía de mercado, la especulación, la usura y el consumismo excesivo son la vanguardia que permite la cabal orden de maximizar dichas ganancias. La eliminación de la soberanía e independencia de los Estados nacionales, el intervencionismo y Neocolonialismo
 en los países periféricos que contienen materias primas, las guerras de carácter geoestratégico, y las coaliciones supranacionales del Imperio Euro-atlántico con su brazo ejecutor (OTAN), adicionan otros escenarios para dicho sistema. La vida de las personas parece estar valuada en términos de los grandes consorcios y sus intereses. No ha existido en la historia de la humanidad un modo de producción tan inhumano, tan rapaz, tan degradador del planeta, el equilibrio ecológico y sus habitantes. Y lejos de estar en crisis, parece que genera condiciones para su supervivencia, golpeando antes a los humanos, que a las complicadas estructuras financieras que lo sustentan. Por tanto conviene aclarar que lo que está en crisis el ser humano que no tiene la capacidad de zafarse de la lógica capitalista, que aumenta con la incapacidad de los gobiernos para deslindarse de dicha lógica. Como resultado, los grupos poderosos y sus alianzas con el Orden Mundial, se han beneficiado a costillas del sufrimiento de millones. Quizás por un instinto natural, pudiera permitirse la posibilidad de considerar un sistema de producción alternativo, donde lo principal no sea la acumulación capitalista.  Es por ello que todos los  Estados progresistas, que buscan la regularización y desprendimiento del sistema, son agredidos y aniquilados por cualquier medio. Sin embargo conviene apreciar los peligros que corre la civilización humana de seguir en las condiciones del metabolismo capitalista. Levantar las banderas del Socialismo del Siglo XXI, pareciera una luz al final del camino. Propuesta que ha de llenar de esperanza a los millones de seres humanos que sufren los embates de este sistema tóxico y nocivo.




¡Independencia y patria socialista!

¡Viviremos y venceremos!


(*) Docente revolucionario investigador social y Bolivariano.

ENFOQUE DIALÉCTICO
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Seguridad y defensa: prioridad del Estado socialista.

Por: Willmer Chang (*)
                                                    viperchang@hotmail.com
                                       http://vanguardiasocialista92.blogspot.com/


Una de las nociones y principios más relevantes de un Estado es la defensa y seguridad integral. No solo es mera cuestión territorial, corresponde a un conjunto de planteamientos en el contexto real, geoestratégico, geopolítico, ideológico, comercial, cultural, mediático y militar. En los últimos años, las concepciones clásicas de la defensa del Estado han puesto de manifiesto la necesidad de reorientar y profundizar dichas concepciones. La defensa del Estado Socialista y revolucionario no solo debe estar bajo la responsabilidad del ámbito militar. Sería  una reducida visión de este asunto de vital importancia para la concreción de los planes de desarrollo del socialismo. La concepción de lo que puede alterar la seguridad del Estado, debe pasar necesariamente por el concepto de “Desmilitarización”, entendido no como la supresión de las competencias de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en tal sentido, sino que amplia los planes, proyectos y formación en la materia de dentro de los sectores populares, base fundamental del proceso revolucionario. La seguridad del Estado socialista, en consecuencia, no es solo territorial o militar. La nueva relación Pueblo-FANB precisamente procura la sólida unión del mejor estamento militar de nuestra historia con la ferviente participación política del pueblo venezolano. Comprende una serie de complejos procesos en un mundo amenazado por la Globalización y la Guerra Mediática, que generan verdaderos problemas de Alienación y Enajenación en nuestra población. Adicionalmente debe entenderse como la capacidad del Estado de monitorear, inferir, percibir y contrarrestar todo evento sobrevenido que ponga en peligro la estabilidad de si mismo. Si de esa premisa entendemos al Estado como la interrelación entre el territorio-población-gobierno, tenemos la innegable obligación de acercar los mecanismos de control y decisión al poder popular. La premisa “el Estado somos todos”, parece ser una excelente excusa para motivar y ayudar a ese colectivo nacional, que ya está motorizado por el carisma del presidente Chávez en defensa de la revolución.  Ya desde la perspectiva constitucional (Título VII de la C.R.B.V), se exige que la seguridad y defensa sea corresponsabilidad de todas y todos. Y de igual manera se hace hincapié en el PLAN NACIONAL SIMÓN BOLÍVAR 2007-2013, y en LA PROPUESTA DE LA PATRIA para la gestión de gobierno; en sus líneas estratégicas y objetivos históricos, en ampliar las consideraciones de lo que es seguridad para toda la población, y que efectivamente colabore con la estabilidad de la nación. En tal sentido la concepción de Seguridad y defensa debe implementarse en el contexto educativo nacional. Enseñar las consideraciones generales de lo que nos pertenece, profundizar la conciencia de la naturaleza social de nuestro proceso, de las bondades del socialismo, de los logros y avances de la revolución, de la inversión social, de la independencia tecnológica necesaria, de la capacidad de producir los alimentos y concretar la seguridad agroalimentaria, de fomentar la comprensión del sistema económico dominante (Capitalismo) y su influencia en la vida cotidiana, la capacidad de respuesta ante una necesidad colectiva o desorden interno, la posibilidad de continuar el funcionamiento del Estado con ayuda del Poder Popular, los contenidos que reciben nuestros jóvenes en los programas de televisión, los códigos del consumismo capitalista, la violencia social implantada, los patrones culturales, la necesidad de conocer y adoptar nuestra esencia histórica y cultural, solo por nombrar algunos tópicos, representan esa ampliación necesaria del concepto de seguridad y defensa integral de la nación. Por tanto, el mejor mecanismo para su adopción es la educación, tal y como lo señala el Mayor General Pérez Arcay en sus múltiples trabajos y artículos. Desde los más pequeños estudiantes iniciales hasta los universitarios, las campesinas y campesinos, las trabajadoras y trabajadores, todos deben participar activamente en lo que significa mantener nuestra condición de Soberanía. La educación entendida no solo en los escenarios formales. Debe municipalizarse esa concepción de seguridad y defensa integral, tal cual se planteó la necesidad histórica de acercar las instituciones educativas a los sectores populares. Pues no se puede concebir que el Socialismo Bolivariano del Siglo XXI pueda fraguar entre nuestras filas, si no realizamos el cuidado pertinente a cuestiones que hasta ahora solo parecen cosas banales o sin importancia. Con el poder mediático han logrado penetrar las mentes de manera abrumadora. Nos han sembrado un conjunto de antivalores, que de manera tácita conspiran con el modelo socialista que se esta luchando por concretar. Si la revolución no es capaz de entender que hasta el más mínimo detalle que conspire contra la naturaleza del Estado es, efectivamente, una amenaza, las probabilidades de que estos se acumulen son tan reales que el impacto es potenciado. Necesitamos una población conciente de los riesgos y amenazas de este mundo globalizado. Necesitamos un Poder Popular formado y capacitado en defender las más sagradas conquistas sociales de estos últimos 14 años alcanzadas solo en revolución. Necesitamos comprender que los escenarios ya no son solo militares-territoriales. Necesitamos entender que “el cerebro” es un escenario de guerra. Necesitamos entender que la contracultura atenta contra la seguridad.  Necesitamos enseñar a nuestro pueblo a producir más y mejor en comunidad. Necesitamos mejorar los contenidos transmitidos en los medios de comunicación. Necesitamos en fin desintoxicar del perverso mecanismo de dominación implantado por el capitalismo, y empoderar a las masas de las nociones de seguridad y defensa. Tarea de parte de todos los organismos, instituciones, y entes encargados en la materia, pero también del deber patriótico de defender “todos” lo que nos pertenece. Y esta condición se hace extensiva a camaradas y compatriotas del sabio pueblo venezolano.


¡Independencia y patria socialista!

¡Viviremos y venceremos!


(*) Docente revolucionario investigador social y Bolivariano.


ENFOQUE DIALÉCTICO
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Petróleo y Estado: Binomio indisoluble.

Por: Willmer Chang (*)
                                                    viperchang@hotmail.com
                                       http://vanguardiasocialista92.blogspot.com/

Uno de los más importantes aspectos geoestratégicos de la República Bolivariana de Venezuela en el contexto internacional, es su política soberana en materia petrolera. En un mundo altamente impactado por la utilización de los hidrocarburos como principal fuente de energía, las reservas probadas venezolanas constituyen un vital elemento para el sustento del sistema civilizatorio actual. Estas reservas no  solo han sido un factor de interés para el Estado bolivariano, si no que representan el aval para la aplicación efectiva del Socialismo Bolivariano del siglo XXI .Este recurso ha sido una palanca para la construcción de la sociedad de justicia e igualdad social contemplada en la carta magna, y que de manera reiterativa representa para el pueblo en general, la forma de recibir en inversión social ese ingreso petrolero que años atrás solo se apropiaba la burguesía política que ostentaba el poder. Con una inversión de más de 500 mil millones de dólares, el gobierno del presidente Chávez ha logrado proezas para aumentar la calidad de vida de los venezolanos. Bien sea por la aplicación de medidas sociales especiales, misiones, planes o programas institucionales, los recursos efectivamente son percibidos por los diferentes sectores que lo necesitan. Las Misiones educativas, la Gran Misión Vivienda Venezuela, La Misión Saber y Trabajo, las portátiles Canaimas, Mi Casa Bien Equipada, las pensiones a los jubilados,  son solo algunas de las iniciativas donde PDVSA puede expresar su participación. La concepción de una empresa petrolera revolucionaria, supuso la necesidad de plegarse a los lineamientos estratégicos del Estado venezolano, y se ha puesto al servicio de la profundización y ampliación de los niveles de buen vivir, asegurando los recursos generados por la venta del petróleo venezolano en el mercado internacional. Con la crisis generada en el golpe petrolero del 2002, se pudo tomar el control de una actividad reservada para una tecnocracia apátrida, que respondía a los intereses de las grandes corporaciones transnacionales del petróleo. La desinversión, la entrega, la caída de los precios del crudo, y la privatización son las características de la empresa petrolera en ese período de la “meritocracia”, dominada por las élites burguesas que representaban los altos mandos de esa antigua PDVSA. Ese paso enorme del control de la principal industria venezolana, permitió un giro en el manejo de los recursos petroleros, que hasta ese momento eran casi desconocidos en magnitud, por la corrupción y complicidad de la clase dirigente de ese entonces. De tal manera que podemos afirmar que los principales avances en materia de inversión social, son derivados del control de la empresa petrolera por parte del Estado. Por tal motivo, se hace imperante la necesidad de seguir manteniendo la producción de recursos provenientes del petróleo, al servicio de las mayorías. Como elemento fundamental, podemos mencionar el proceso de diversificación de la industria petrolera, donde no solo comprende el negocio de hidrocarburos, sino que genera filiales o divisiones en materia de producción agrícola, distribución de alimentos, generación de tecnología, distribución y comercialización de productos de interés para la población, así como el apoyo a los diferentes entes del Estado para generar condiciones viables en la aplicación de los programas sociales. No es menos importante el hecho de que sectores de la derecha venezolana e internacional, han generado matrices de opinión para desacreditar a PDVSA, la política petrolera, y los planes y programas financiados producto de los recursos obtenidos. Como parte de estos mezquinos ataques, es posible concatenar las avanzadas neocolonialistas en Libia, Siria,  y Malí, y la creciente presión sobre la República Islámica de Irán. La visión geopolítica de dominación de los poderes transnacionales, en conjunción con las quintas columnas y la derecha venezolana, deben ser considerados como una situación que lesiona el principio de Seguridad y Defensa integral de la nación, pues al ser el principal agente que genera ingresos, no deja de ser objeto y blanco de los intereses globales. El recurso petrolero es la justificación de acciones de invasión, injerencia, cerco, bloqueo y hostigamiento por parte de la hegemonía Euro –atlántica, y de sus lugartenientes en los países productores. Toda acción soberana en el mundo, que reivindique la justicia social, la solidaridad, la complementariedad y la unión entre iguales, es un peligro para el Orden Mundial del Capital y los poderes fácticos. El socialismo venezolano depende de la aplicación de la soberanía petrolera plena ejercida por el Estado, y de su seguimiento y minucioso control. El petróleo en el mundo globalizado, es un elemento disuasivo. Genera condiciones privilegiadas para gestionar la política internacional, y los planes de integración regional. Es el punto de equilibrio contra las aspiraciones imperiales, pero también es combustible para exacerbar esos mismos intereses. De tal manera que la soberanía debe ser ejercida en función de los planes estratégicos (PLAN NACIONAL SIMÓN BOLVAR, PROPUESTA DE LA PATRIA). La concepción de Petrocaribe y Petrosur, deben seguir impulsándose desde el Estado bolivariano, para  asegurar el proyecto de unión continental, y la nueva sociedad suramericana y caribeña posible en el marco del respeto y la solidaridad. Ni un ápice podemos deslindarnos de los lineamientos considerados como estratégicos en este nuevo escenario de las guerras del petróleo. Por naturaleza, somos objetivo militar. Ojo a visor. El principal factor de plusvalía en nuestro país es el recurso petrolero. De allí su importancia estratégica. El Poder Popular debe apropiarse del conocimiento sobre tal materia, y de igual manera debe articularse para la defensa del recurso que hace posible su existencia.




¡Independencia y patria socialista!

¡Viviremos y venceremos!


(*) Docente revolucionario investigador social y Bolivariano..