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jueves, 7 de marzo de 2013


ENFOQUE DIALÉCTICO
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¡Por ahora, y para siempre!

Por: Willmer Chang (*)
                                                    viperchang@hotmail.com
                                       http://vanguardiasocialista92.blogspot.com/

La historia es un proceso inagotable, siempre en continuo movimiento, siempre dinámico. Las vicisitudes y tragedias son parte de ella. Llegan tan rápido como un rayo, e impregnan para la posteridad los acontecimientos. Era una tarde gris. Me encontraba en la natal Caracas de Bolívar, a cumplir con mi sagrada devoción por la patria, el estudio y el trabajo. Una lluvia rápida e intensa, que se desplegó a las 4:30 pm. En ese paseo inmenso, patriótico, magistral que son los Próceres. Entré a esa dependencia justo en la entrada, a compartir como de costumbre con mis compañeros civiles y militares. De pronto, la noticia: “se ha ido”.  De inmediato el pánico y la angustia se apodero de todos nosotros. “No puede ser”, necesitamos corroborar. Al salir de ese salón,  note que mis compañeros lloraban y se abrazaban. Hombres y mujeres de armas, letrados e intelectuales. Todos en llanto por semejante calamidad. Un gemido de dolor se desplazaba por el pasillo, bajaba las escaleras hasta el cafetín. Es cierto. Ha muerto el comandante presidente. Es uno de esos momentos donde el colectivo se desborda en un solo sentimiento. Dolor, incredulidad, impotencia. Brotaba  de todos ellos ese sentimiento por la figura del titán de la América, del valiente comandante, del líder, del hombre de mil batallas, prendados por  su recuerdo inmortal. Mis lágrimas se unían con las de ellos. Mis pesares afloraban. Era la hora de despedir a ese hombre poco común. El presidente Hugo Chávez, es una figura que muchos no entenderán.  En su innumerable historia por estas tierras del Libertador, desató un proceso revolucionario inédito, que sembró las bases para la realidad política venezolana, y más allá, el panorama geopolítico suramericano y caribeño. Generó una de las más impresionantes muestras de estadista acertado, de revolucionario consumado y de fiel compatriota para con los más desposeídos. Es el epicentro de la nueva política, del rescate de la identidad, de la independencia, de la posibilidad de alzar la voz contra los poderes hegemónicos, contra los imperios, contra el Capitalismo y el Neoliberalismo. Un hombre que supo recoger el sentimiento de un pueblo mancillado, engañado, oprimido, humillado. Un hombre que desafió el poder corrupto e indolente. Un rebelde. Un insurgente. Un hombre de principios  y valores. Leal, corajudo, valiente, altivo. Ese es Hugo Chávez. El hombre que le devolvió la esperanza a millones. El hombre que es sencillo y mestizo como el pueblo, que decodifica el momento histórico, y que sabe entender las inmensas necesidades heredadas en años de desidia. El hombre que enarboló la recuperación de la doctrina bolivariana de la integración suramericana, y que logró rescatar el control de los inmensos recursos naturales de Venezuela. El hombre que desató la mayor participación política en la historia. El hombre que afrontó las más terribles adversidades. El hombre dedicado y entregado a la lucha verdadera. Una excepción de los militares latinoamericanos en los últimos 30 años. Talento natural para la expresión y la comunicación, para el liderazgo, para la resolución en los momentos más aciagos. Uno de esos hombres que la historia recordará por siempre. Seguramente sus acérrimos enemigos no descansarán hasta tratar de mellar su integridad, pues en vida hicieron lo mismo. Pero es impresionante como se transformo la figura de este hombre, y pasó de ser solo un ser humano a una ideología y postura política que trasciende lo nacional. Es una voz que recorre la América, preñada de las luchas por la justicia y la igualdad social. Su pensamiento es un amplio espectro de tendencias libertarias, posturas diversas, percepciones revolucionarias y mucha determinación. Logró acrisolar la lucha desde las masas populares. Desarrolló un proyecto alternativo de país, divorciado de la hegemonía de los poderes mundiales, y buscó la complementariedad de los hermanos pueblos, que ven en su legado la única vía para desarrollar revoluciones de otros pueblos. Su pensamiento agudo, su visión integracionista lo convierten en principal promotor de la denominada Patria Grande.  Hoy la República Bolivariana de Venezuela llora la partida de su líder. Comparte entre el dolor y la lealtad la promesa incólume de no desmayar en profundizar la Revolución Bolivariana. De seguir en la lucha, y hacer cumplir la constitución,  el Proyecto Nacional Simón Bolívar y el Programa de la Patria 2013-2019. Lejos de pensar en la muerte de su pensamiento, se abren las puertas a la verdadera participación de la ideología del comandante presidente. El pueblo venezolano, en honor a su legado, empieza a dar muestras de la conciencia política adquirida bajo su gestión de 14 años. Y es una demostración enorme de claridad ideológica. Sus inmensas manifestaciones de afecto con su presidente no solo se quedaron en lo sentimental. Hay demostraciones claras y contundentes de la enérgica posición de organización popular. Hoy tenemos patria, había dicho el comandante. Y el pueblo entendió su papel, y sobre todo el momento histórico. Esa es la herencia inmortal de Chávez. Un pueblo con ganas de luchar, y con las más intensas aspiraciones de seguir su proceso revolucionario. Elemento que denota la continuidad de su pensamiento y obra, que debe ser entendido desde la perspectiva  política ideológica. Adicionalmente, el verdadero logro es despertar a ese aletargado colectivo, colocarlo en el frente de batalla por su engrandecimiento. Por eso la inmensidad es el camino que de ahora en adelante transitará la figura rebelde del comandante Chávez. Desbordado de grandeza, y arropado por el amor de un pueblo que jamás lo olvidará. ¡Por ahora y para siempre!



¡Independencia y patria socialista!

¡Viviremos y venceremos!


(*) Docente revolucionario, investigador social y militante Bolivariano.