ENFOQUE DIALÉCTICO
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Seguridad y defensa:
prioridad del Estado socialista.
Por: Willmer Chang (*)
Una de las nociones y principios más relevantes de un Estado es la defensa
y seguridad integral. No solo es mera cuestión territorial, corresponde a un
conjunto de planteamientos en el contexto real, geoestratégico, geopolítico, ideológico,
comercial, cultural, mediático y militar. En los últimos años, las concepciones
clásicas de la defensa del Estado han puesto de manifiesto la necesidad de
reorientar y profundizar dichas concepciones. La defensa del Estado Socialista y revolucionario no
solo debe estar bajo la responsabilidad del ámbito militar. Sería una reducida visión de este asunto de vital
importancia para la concreción de los planes de desarrollo del socialismo. La
concepción de lo que puede alterar la seguridad del Estado, debe pasar necesariamente
por el concepto de “Desmilitarización”,
entendido no como la supresión de las competencias de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en tal sentido,
sino que amplia los planes, proyectos y formación en la materia de dentro de
los sectores populares, base fundamental del proceso revolucionario. La
seguridad del Estado socialista, en consecuencia, no es solo territorial o
militar. La nueva relación Pueblo-FANB
precisamente procura la sólida unión del mejor estamento militar de nuestra
historia con la ferviente participación política del pueblo venezolano. Comprende
una serie de complejos procesos en un mundo amenazado por la Globalización
y la Guerra Mediática , que
generan verdaderos problemas de Alienación
y Enajenación en nuestra población. Adicionalmente debe entenderse como la
capacidad del Estado de monitorear, inferir, percibir y contrarrestar todo
evento sobrevenido que ponga en peligro la estabilidad de si mismo. Si de esa
premisa entendemos al Estado como la interrelación entre el
territorio-población-gobierno, tenemos la innegable obligación de acercar los
mecanismos de control y decisión al poder popular. La premisa “el Estado somos todos”, parece ser una
excelente excusa para motivar y ayudar a ese colectivo nacional, que ya está
motorizado por el carisma del presidente Chávez en defensa de la revolución. Ya desde la perspectiva constitucional (Título VII de la C.R .B.V), se exige que la
seguridad y defensa sea corresponsabilidad de todas y todos. Y de igual manera
se hace hincapié en el PLAN NACIONAL
SIMÓN BOLÍVAR 2007-2013, y en LA PROPUESTA DE LA PATRIA para la gestión de gobierno; en sus
líneas estratégicas y objetivos históricos, en ampliar las consideraciones de
lo que es seguridad para toda la población, y que efectivamente colabore con la
estabilidad de la nación. En tal sentido la concepción de Seguridad y defensa
debe implementarse en el contexto educativo nacional. Enseñar las
consideraciones generales de lo que nos pertenece, profundizar la conciencia de
la naturaleza social de nuestro proceso, de las bondades del socialismo, de los
logros y avances de la revolución, de la inversión social, de la independencia
tecnológica necesaria, de la capacidad de producir los alimentos y concretar la
seguridad agroalimentaria, de fomentar la comprensión del sistema económico
dominante (Capitalismo) y su influencia en la vida cotidiana, la capacidad de
respuesta ante una necesidad colectiva o desorden interno, la posibilidad de
continuar el funcionamiento del Estado con ayuda del Poder Popular, los
contenidos que reciben nuestros jóvenes en los programas de televisión, los
códigos del consumismo capitalista, la violencia social implantada, los
patrones culturales, la necesidad de conocer y adoptar nuestra esencia
histórica y cultural, solo por nombrar algunos tópicos, representan esa ampliación
necesaria del concepto de seguridad y defensa integral de la nación. Por tanto,
el mejor mecanismo para su adopción es la
educación, tal y como lo señala el Mayor
General Pérez Arcay en sus múltiples trabajos y artículos. Desde los más
pequeños estudiantes iniciales hasta los universitarios, las campesinas y
campesinos, las trabajadoras y trabajadores, todos deben participar activamente
en lo que significa mantener nuestra condición de Soberanía. La educación
entendida no solo en los escenarios formales. Debe municipalizarse esa concepción
de seguridad y defensa integral, tal cual se planteó la necesidad histórica
de acercar las instituciones educativas a los sectores populares. Pues no se
puede concebir que el Socialismo Bolivariano del Siglo XXI pueda fraguar
entre nuestras filas, si no realizamos el cuidado pertinente a cuestiones que
hasta ahora solo parecen cosas banales o sin importancia. Con el poder
mediático han logrado penetrar las mentes de manera abrumadora. Nos han
sembrado un conjunto de antivalores,
que de manera tácita conspiran con el modelo
socialista que se esta luchando por concretar. Si la revolución no es capaz
de entender que hasta el más mínimo detalle que conspire contra la naturaleza
del Estado es, efectivamente, una amenaza, las probabilidades de que estos se
acumulen son tan reales que el impacto es potenciado. Necesitamos una población
conciente de los riesgos y amenazas de este mundo globalizado. Necesitamos un Poder Popular formado y capacitado en defender las más sagradas
conquistas sociales de estos últimos 14 años alcanzadas solo en revolución. Necesitamos
comprender que los escenarios ya no son solo militares-territoriales.
Necesitamos entender que “el cerebro”
es un escenario de guerra. Necesitamos entender que la contracultura atenta contra la seguridad. Necesitamos enseñar a nuestro pueblo a
producir más y mejor en comunidad. Necesitamos mejorar los contenidos
transmitidos en los medios de comunicación. Necesitamos en fin desintoxicar del perverso mecanismo de
dominación implantado por el capitalismo, y empoderar a las masas de las
nociones de seguridad y defensa. Tarea de parte de todos los organismos,
instituciones, y entes encargados en la materia, pero también del deber
patriótico de defender “todos” lo que nos pertenece. Y esta condición se hace
extensiva a camaradas y compatriotas del sabio pueblo venezolano.
¡Independencia y patria socialista!
¡Viviremos y venceremos!
(*) Docente revolucionario investigador social y
Bolivariano.
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